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2/6/15

Chapter 9

-Buenos días, Ice.
-Buenos días, Yuki-tan. Se te ve feliz. ¿ Qué pasó ayer tarde?
-Nada, solo salí de paseo con Axel.
Ice se quedó mirando como su amiga dejaba sus cosas en el asiento y se preparaba para la clase. Estaba analizando las ultimas palabras que salieron por la boca de su amiga.
-¿Qué ayer que?
-Ayer salí con Axel a pasear.
Lo decía como si no fuera gran cosa, como si fuera normal, pero a la vez parecía que le habían regalado un cubo lleno de chocolate.
-Oh dios, ¿Me estas diciendo que ya tienes novio y no se te ocurre decírmelo?
-¿¡Qué!?¡No es mi novio!-dijo esta declaración con sus mejillas sonrosadas.
-Ya, ya, seguro que ninguno de los dos quiere nada, solo "amigos"- Ice recalcó esta palabra, ya se estaba viendo venir lo que sucedería: pasarían más tiempo juntos, y un día se tomarían las manos y comenzarían a salir-. ¿Tú le has dicho que eres una otaku y que fangirleas como si no hubiese mañana?
-Emmm, ¿no lo sabe ya?- puso su carita de no entender muy bien la situación.
-No creo que lo sepa si no se lo has dicho tú.
-Oh, pues ya lo sabrá, todo a su debido momento...
-En fin, dime que hiciste con Axel ayer- Ice se repetía mentalmente que Yukiko era su amiga y que la quería, porque su emmpanamiento la sacaba de quicio.
-Pues... Fuimos a ver a su hermana pequeña al hospital y luego fuimos a por un helado.
-Menudo planazo para una primera cita...-se susurró Ice para si misma- ¿Se puede saber por qué demonios te llevó al hospital?
-Porque era por su hermana por lo que no jugaba al fútbol.
-Oh, trágico...
El timbre de inicio de las clases sonó y el maestro entro por la puerta. Se giraron y atendieron en clase, una más que otra. Yukiko decidió abrir de nuevo su cuaderno de ideas y lo vio. Una nota en la que ponía: "Deberías tener más cuidado con las cosas que te importan, no siempre estaré ahí para recoger el cuaderno del suelo". No estaba firmada, pero tampoco es que hiciera falta. Ella sabía perfectamente quien había escrito eso, y no pudo evitar ponerse roja y tumbarse encima del escritorio. Quería morirse pero a la vez estaba feliz, era extraño, no sabía qué estaba pasando por su cabeza. Pero eso daba igual, a la hora de comer tocaba interrogatorio en la clase de al lado.
Terminaron las clases y tocó el timbre para el almuerzo.
-Tenemos que hablar de una cosa-le dijo Yukiko a Axel mientras ponía su fiambrera en la mesa de Axel y cogía una silla.
-¿Y tienes que venir a comer aquí?
-Luego se me olvida, además, seguro que comes siempre solo.
-Si vais a comer juntos yo me apunto-dijo Mark mientras pegaba una mesa a la de Axel y llamaba a Silvia.
Hay que añadir que Ice también fue a comer con ellos en grupo.
-¿Ya estamos todos?Pues Itadakimasu.
Todos abrieron sus fiambreras y se pusieron a comer. Ice dominaba sus palillos con gracia y elegancia mientras que Yukiko comía con cuchillo y tenedor.
-El cafo ef que quiefo fafer pof que me efcribifte era nota en mi cuadefno-dijo Yukiko con su arroz con tomate frito en la boca.
-Mastica y luego me dices lo que quieres- le contestó Axel.
Traga.
-Que por qué me escribiste esa nota en mi cuaderno.
-Creo que merecías una pequeña reprimenda.
-¡Eh! ¡Qué no soy una niña pequeña!
Yukiko hinchó sus mofletes y Axel rió. La clase quedó en silencio ya que era la primera vez que oían a aquel chico tan frio reír; pero ellos no se daban cuenta, solo hablaban y reían.
-Si, al menos ellos no pierden sus cuadernos.
-Alguien va a volver a su casa descalzo o con un chichón, ya veremos.
-Exacto, ya veremos. No creo que puedas conseguirlo.
-¿Es eso un reto, Blaze?- Yukiko se apoyó encima de la mesa y se acercó a Axel con una sonrisa.
-Podría ser-Axel imitó el gesto de su compañera.
Sus rostros estaban tan cerca que sentían la respiración del otro, todos en la clase estaban atentos a ellos y a lo que iba a pasar. Axel mantenía una cara de poker, aunque su cuerpo se empezaba a calentar y su mente empezaba a traicionarle haciéndolo recordar aquellos momentos y se imaginaba lo que sería acercarla a él. En cambio, Yukiko solo pensaba en mantenerle la mirada retándole.
-Voy a vengarme de tus comentarios, Blaze- y se sentó.
-Intentalo- le contestó Axel que se volvió a sentar y agradeció separarse de ella. Esa chica conseguía hacerle perder la calma.

5/5/15

Chapter 8

-Wow.
Fue el único sonido que pudo salir de los labios de Yukiko, se había llevado una gran sorpresa. Ella se esperaba una reprimenda, no un acto de sinceridad con ella. Tampoco pudo evitar el quedarse embobada mientras contemplaba la seria mirada y atenta a sus movimientos de Axel.
El medio minuto en el que se quedaron uno frente al otro pareció eterno, como si el tiempo se hubiese detenido. El momento fue roto por Yukiko que no pudo evitar hacer una pregunta de las suyas:
-¿Me puedo cambiar antes? El uniforme me está pidiendo a gritos que lo eche a lavar.
-Ve, no tardes mucho.
-Ok. No tardaré más de un minuto.
Yukiko le sonrió, cerró la puerta y fue corriendo a darse una ducha. Maldijo el momento en que no se había duchado trás gimnasia por llegar antes a casa. No es que el olor echara para atrás pero si alguien se acercaba a ella olía. Sus mejillas se encendieron mientras pensaba en la posibilidad de que Axel hubiese podido oler su sudor. Tampoco pudo evitar ponerse colorada al acordarse del eroge yaoi que estubo probando ayer y su escena de 'tú sudor huele bien'.
MIentras tanto, Axel esperaba apoyado contra la pared cerca de la puerta. Aunque Yukiko no le había visto, él le había sonreído de vuelta. Pero no solo eso, sin darse cuenta siguió sonriendo mientras se apoyaba en la pared hasta que sacó el movil para comprobar la hora y se vió reflejado en la pantalla. Entonces recuperó la compostura, lo que iba a revelar era algo muy serio y se sentía algo culpable por estar disfrutando de ese momento. Aunque sabía perfectamente que no podía evitarlo.
Unos minutos más tarde, Yukiko salía de su casa mientras pensaba en su juego eroge y en la buena pareja que hacían los protagonistas. 'Tal vez me compre el cd drama', iba pensando mientras abria la puerta y veía a Axel mirando su móvil . Entonces se giró para mirarla.
-Vámonos.
Iban caminando por la calle en silencio, y Yukiko no tenia ni idea de donde se dirigía. Cuando pasaron enfrente de una juguetería e hicieron una parada Yukiko no pensó en ver a Axel cargando un osito de peluche gigante y rosa. 
-Oye, eso es gigante, me tiene que llegar por la cintura, ¿Seguro que no necesitas ayuda para llevarlo?
-Estoy bien, no pesa nada.
-Yo no lo digo por que pese, si no porque no tienes que poder ver una mierda con eso delante de tus narices.
Cambió el peluche de posición, cogiedolo con un brazo en jarra al lado de su cuerpo.
-¿Ya?
-Mejor.
Caminaron un rato más, esta vez hablando de cosas vanales. Hasta que llegaron al hospital.
'Oh mai goh, ¿Por qué coño me trae al horpital?' pensó Yukiko. Miró a Axel y como su cara se había puesto seria. 'Oh  no, la típica novia en el hospital no. Vamos seguro que no es eso, lees demasiado fanfiction'. Subieron escaleras y llegaron a una habitación.
-Es aquí-. Dijo Axel, mientras miraba a Yukiko a los ojos-. Puedes pasar si quieres, pero preferiría que lo hicieras porque tendremos más intimidad.
-Esta bien.
Yukiko se preparaba para encontrarse con una chica dulce y comprensiba o, como en el mundo real pasaba, la típica novia que le daría dos patadas en el culo. Pero no fue así, lo que vió fue a una niña pequeña tumbada en la camilla, con aparatos que la ayudaban a respirar y, básicamente, a seguir con vida mientras parecía dormir placidamente.
Axel dejó el oso de peluche a su lado en una mesilla y le dirijió unas dulces palabras entre susurros que Yukiko no pudo distinguir, solo podía mirar a la chica que estaba allí tumbada. 
Axel se sentó en una silla que había y con la mano le hizo un gesto a Yukiko para que se acercara.
-Ella es el motivo por el que no juego al  fútbol.
-¿Qué pasó?
-La atropelló un coche mientras iba al estadio a verme jugar. Si no fuera por mí, mi hermana no estaría en esa cama.
-Pero, no creo que a ella le guste lo que estas haciendo...-Yukiko hizo una pausa mientras escogía las palabras adecuadas- Quiero decir, si iba a verte es porque te apoyaba y tal ¿no? No creo que le gustara que hubieras dejado de hacer algo que te gusta por eso...
Axel no contestó. Se limitó a cerrar el puño y mirar para otro lado.
Tras un rato de silencio sepulcral, Axel se digno a mirar a una Yukiko que no sabia que hacer y le preocupaba haber hablado de más.
-Te agradezco haberme acompañado hasta aquí-, dijo con una sonrisa que no podía hacer pensar en lo que había pasado antes ni cuanto tenía que estar sufriendo- ¿me dejas agradecértelo con un helado?
Yukiko dudó un segundo antes de contagiarse con esa sonrisa y contestar con un sí.
Cuando salían de la habitación se encontraron con Mark. En la puerta. Espiando.
-E-esto, yo... ¡No quería espiar ni nada! Pero... Estaba preocupado, pensaba que os había pasado algo...
Tras una pequeña discusión, todo quedó aclarado y en paz. Se separaron al salir del hospital: Mark se fue por su lado; Yukiko y Axel a por un helado de camino a casa.

3/11/14

Chapter 7

Las primeras palabras pronunciadas ante el silencio que provocó  el desconcierto ante el alboroto causado por el peliblanco fueron dichas por Yukiko que demostraba su poco tacto diciendo lo primero que se le venía a la cabeza:
-¿No debería ponerse una camiseta antes de que le amonesten por desorden público y exhibicionismo?
Todos la miraron y Mark no pudo evitar reírse contagiando al resto del equipo. Habían ganado a la Royal y eso era lo importante. Aunque la celebración hubiese sido mayor si hubiese habido un jugador más en el equipo.
Pero no a todos le entristecía que Axel no se uniese al equipo, Dragonfly no estaba de acuerdo con que este 'chulo playa' se uniera al equipo. El delantero estrella del equipo Raimon no era ese tío, lo era él, y no iba a dejar que se lo arrebatasen.
Al día siguiente, empezó la campaña 'Únete al equipo, Axel por favor te lo pedimos'. Una estrategia creada por Mark, Yukiko y Silvia (que estaba en desacuerdo pero no podía negarse) que consistía en presionar a Axel para que se uniera al equipo o, por lo menos, saber porque no quería unirse a este. La estrategia constaba de un acoso de camino por parte de Yukiko hasta llegar al Raimon donde Mark se les uniría. Luego, Mark le molestaría en clase, maas de doble perturbación en los descansos y un acoso por parte de Yukiko hasta llegar a casa. Silvia les vigilaría para que no se pasasen de la raya. Según los calculos previstos, en dos días caería.
Lo que no se imaginaban eran los rumores que iban a comenzar a expandirse por el instituto sobre este cuarteto, rumores como:
'Yukiko ha dejado a Mark y ahora está con Axel'.
'Mark esta celoso de Axel'
'Mark quiere hacer un trío'
'Mark es gay y es el rival por el amor de Axel de Yukiko. Pobre Silvia'.
'Silvia y Yukiko son fuyoshis y quieren ver yaoi en vivo'.
Y una larga lista con los rumores mas raros y absurdos fueron expandiendose por el instituto.
A los dos días, los acosadores se veían acosados y tuvieron que dejar de acosar a Axel para que los rumores se fueran enfriando y poder volver a la rutina habitual. Por lo menos su pronóstico había acertado: A los dos días terminaron de acosar.
Cuando Yukiko, derrotada, se disponía a entrar en su casa, se encontró con una visita inesperada: su vecino Axel Blaze la esperaba en su puerta.
-Hey, ¿qué pasa? ¿Vienes a renegarme o algo por lo de estos días? Porque prefiero pasar, ya estoy bastante cansada con los rumores y demás mierdas, gracias.
-No vengo a eso. Vengo a contarte algo.
Yukiko, que ya había abierto la puerta y tenía un pie dentro de la casa, se giró para mirar sorprendida y bastante desconcertada a su inesperada visita (a quien queremos engañar, lo único que pensaba era como no había ido antes a renegar de ella).
Ante la repentina mudez de su vecina, Axel, respondió a la pregunta que se palpaba en el ambiente.
-Vengo a hablarte sobre mis motivos por los que no juego al fútbol.

14/9/14

Chapter 6

Los días pasaban rápido. Mark buscaba miembros, Silvia intentaba animar al resto del equipo, Yukiko entrenaba todo lo que podía y Axel, bueno, Axel no hacía mucho pero siempre que Yukiko y él coincidían apartaba la vista con un casi imperceptible sonrojo en su cara.
Yukiko desataba su rabia y frustración en cada tiro que realizaba, tanta era la fuerza provocada en sus disparos que no pudo evitar pinchar unos cuantos y conseguir unas agujetas que hacían de su caminar algo bastante cómico. Pero no sentía que pudiera parar, pronto la trasladarían al Raimon para siempre y entonces podría jugar en el mismo equipo que Mark. Aunque no pensaba en el equipo que dejaba a sus espaldas: Season Kings. El equipo en el que había crecido convirtiéndose en una de las mejores jugadoras del país y además de ser la capitana de este equipo. Pero el entusiasmo y el amor por el fútbol de Mark la habían hechizado.
Mientras tanto, por su parte, Axel se encontraba en una encrucijada: ¿Qué es lo que sentía por Yukiko? ¿Acaso solo era deseo o era algo más profundo?. A eso había que sumarle el hecho de que no podía quitarse de la cabeza esa imagen de ella en pijama, con lágrimas en los ojos entrecerrados, las mejillas rojas, los brillosos que tenía los labios tan perfectos para... Pero lo más importante era que cuando bajó un poco la vista pudo ver a la perfección la forma de sus pechos a través del cuello holgado del pijama. Aunque no los vió enteros, esa imagen se le quedó grabada el su cabeza a fuego. Debía cuanto antes aclarar este tema para poder centrarse en los asuntos que le ocupaban.
Y así pasó volando la semana y llegó el día del partido contra la Royal. Todos estaban muy nerviosos, excepto Mark, que era un chico especial y lo que estaba era entusiasmado. Yukiko se encontraba viendo el partido sentada a la sombra en el mismo árbol en el que Axel se encontraba.
-No puedo evitar estar de los nervios por este partido, espero que Mark pueda con los tiros de la Royal- comentó con Axel antes de que el partido comenzara.
Como era de esperar, la Royal le estaba dando una paliza al Raimon; pero lo peor fue cuando empezó el segundo tiempo: la Royal se divertía a base de pegar balonazos a los jugadores del Raimon. Yukiko no podía creerse la masacre que estaba presenciando mientras Axel chasqueaba la lengua como signo de su creciente enfado. El único que quedaba en pie era Willy Glas, que salió corriendo del campo nada más verse solo en el campo, tirando la camiseta al suelo. Antes de que Yukiko se pudiera levantar, Axel había cogido la camiseta y se la ponía mientras se dirigía al campo.
Gracias a Axel el equipo recuperó fuerzas y con su supertécnica del tornado de fuego consiguió meter un gol. Después de aquello la Royal se fue y el Raimon ganó el partido por abandono. Mientras todos festejaban la victoria y lo que sería la unión de Axel al equipo, este devolvió la camiseta y se fue del campo.

11/9/14

Chapter 5

Axel se sorprendió, no pensaba que ella haría algo así y menos tan de repente, aunque le alegró la invitación así que no dudó en aceptarla.
-Con tu permiso- Axel accedió al piso en el que Yukiko vivía -. ¿Estas sola?
Yukiko se apartó de la puerta para dejar pasar a Axel mientras pensaba en que le había podido pasar por la cabeza para invitarlo a entrar. No solía invitar a nadie y la única que había estado en ese piso a parte de ella era Ice. En ese momento oyó la pregunta del peliblanco.
-¿Eh? ¿Qué? Ah, si. Vivo sola.  Deberías saber que soy una mujer fuerte e independiente.
Todo el que conocía Yukiko había intentado por todos los medios que se fuera con Ice, puesto que ella es un poco inútil para algunas cosas y muy torpe para otras. Pero, al ver que tras un par de meses no había ocurrido ningún accidente, cogieron más confianza en que ella podía vivir sola.
-No te lo discuto- en ese momento Axel se río provocando que a Yukiko le diera un vuelco el corazón. Jamás pensó que la risa del chico que en ese momento se sentaba en el sofá fuera tan... Agradable.
-¿Te apetece algo de beber?
-Un refresco, si no es molestia.
-¡Marchando un refresco para el caballero!
Ambos se rieron. Yukiko cogió otra coca cola para Axel y se sentó en el otro rincón del sofá.
-Yo, querido vecino, te aviso de que como me entere que has leído algo de ese cuaderno te mataré con mis propias manos.
-Uf, menos mal que he podido con la tentación.
Ambos se volvieron a reír. Después siguieron hablando de varios temas sin importancia, la conversación fluía, como si fueran dos buenos amigos o se tuvieran muchísima confianza. Poco a poco Yukiko se fue relajando hasta que llegó el fatídico tema del partido contra la Royal.
Yukiko le contó todo sobre el tema mientras Axel la miraba con mucha seriedad. No sabia que le preocupaba más, si porque era ESE equipo o por el mayor entristecimiento que mostraba la cara de su compañera a medida que avanzaba en el tema.
Pero llegó: el punto que haría que Yukiko se derrumbase por lo inútil que se sentía y se dejase consolar entre los brazos de su acompañante.
-Me siento tan inútil e impotente...
-Tampoco es que haya sido tu culpa el que no puedas jugar en este partido.
Axel abrazaba a Yukiko con fuerza y le acariciaba la cabeza para calmarla mientras que Yukiko se agarraba con unas temblorosas manos a la parte trasera de la camiseta del chico.
Al rato, Yukiko dejó de llorar, alzó la cabeza para ver la cara del chico que había sido tan amable con ella. Sus caras estaban muy cerca, tanto que Axel estuvo a punto de besarla. Aunque no fuera muy bueno por su parte, verla tan hermosa con esas lágrimas en los ojos y tan vulnerable haría que cualquiera se debilitase y querría cogerla para llevársela y...
Paró, no podía tener esos pensamientos hacia una compañera.
Estuvieron un rato mirándose en silencio hasta que el móvil de Axel sonó por un mensaje que le pedía volver a casa.
Se despidieron y se fueron cada uno por su lado, con la pequeña sensación de que a esa visita le había faltado algo para estar completa.

9/9/14

Capitulo 4

Axel se giró para ver como sus compañeros salían de clase. Se sentía algo decepcionado ya que Yukiko no se había dado cuenta de quién era ni aún diciéndole su nombre; y aunque fuera a decirselo, no se lo habría creído.
Suspiró, recogió sus cosas y se levantó. Cuando estaba apunto de irse, vió en el suelo una libreta con toda la portada garabateada. Sin saber el nombre, ya supo de quien era. 'Esa chica no podía ser más despistada' , pensó Axel 'ya se la devolveré esta tarde'. Y entonces salió por la puerta rumbo a encontrarse con una personita especial antes de llegar a casa.
Mientras tanto, en el club de fútbol del Raimon, se debatía sobre la noticia que les acababan de dar: un partido contra el equipo más fuerte del país en el que si no ganaban cerrarían el club, pero no solo eso, tenían que encontrar el resto de jugadores y Yukiko no podía formar parte de él. Así que, mientras Mark fue a reclutar miembros, Yukiko se dirigió a punto de encolerizarse al despacho del director. Allí, Nelly Raimon, le dijo que, siendo un evento de tal importancia, no podían dejar que una alumna de intercambio participase en ello.
Se fué directa a su casa, sin despedirse ni de Mark ni de Silvia ni de Ice. Todo el camino lo pasó corriendo, en un intento de no dejar caer sus lagrimas. Se sentía tan inútil, además, le prometió a Mark que jugarían su primer partido juntos. No podía creerse que por culpa de un estúpido inconveniente no la dejarían jugar.
Cuando llegó a su casa,  se bañó, se lavó el pelo y fue a sentarse en el sofá para ver la tele en su pijama de gatitos y con una coca cola en la mano. De repente, sonó el timbre, dejó el refresco en la mesita del salón y fue a abrir. Pensó que Ice habría ido a animarla o a que la ayudara en matemáticas porque le gustaban y se le daban bien; pero, para su sorpresa, era su vecino Axel Blaze.
-Ho...hola- Yukiko se mostraba algo nerviosa, en parte porque nunca pensó que su vecino llamaría a su puerta y porque su misma presencia la alteraba-. ¿Qué te trae por mi puerta?
-Siento venir tan tarde, tenía unos asuntos que atender- Yukiko notó un brillo de tristeza en los ojos de Axel al pronunciar estas palabras-. Se te calló esto en clase.
Yukiko notó como sus mejillas se enrojecían, era su cuaderno de ideas, en el que garabateaba todo: sus sueños, sus ilusiones... Básicamente era como su diario, y lo había encontrado él. Sus sentimientos se dividían en dos: por una parte le daba rabia que algo tan privado se hiciese público y por otra parte... se sentía avergonzada, no quería que Axel hubiese leído eso, que hubiese sido él la persona que lo leyese hacía que sus mejillas tomaran un color carmesí y el corazón le latiera a mil. Odiaba ese sentimiento, si hubiese sido otra persona le hubiese dado igual, solo diría si alguien más lo había visto.
-Gra... Gracias- Yukiko cogió el cuaderno con las manos temblorosas y la cabeza agachada para que no notase el rubor de sus mejillas.
-No es nada, solo procura que no se te vuelva a caer- Axel le respondió con una sonrisa.
Este gesto calmó en parte a Yukiko y, con una sonrisa en la cara, hizo que dijese algo que normalmente no hubiese dicho.
-¿Te apetece entrar?-